
Gemma González
Terapeuta Ocupacional
¿No sabes qué es la ataxia? La ataxia es un término que hace referencia a una serie de trastornos neurológicos caracterizados por la falta de coordinación y el equilibrio.
Esta condición puede resultar de diversas causas, incluyendo factores genéticos, enfermedades neurológicas, traumatismos y otras condiciones subyacentes.
A menudo, los síntomas de la ataxia se manifiestan en el movimiento de las extremidades, la marcha y la coordinación motora fina, pero pueden extenderse también a la capacidad del habla y la deglución.
Entender qué es la ataxia es fundamental para quienes enfrentan esta condición, así como para sus familias y cuidadores, ya que permite reconocer los síntomas y buscar tratamientos adecuados.
A lo largo de este artículo, veremos en profundidad los síntomas que pueden presentar los pacientes, los distintos tipos de ataxia y las opciones de tratamiento disponibles.
Además, abordaremos el impacto emocional y psicológico que puede tener esta enfermedad, así como la importancia de un diagnóstico preciso y temprano para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.
En un mundo donde la comprensión de las condiciones neurológicas es cada vez más relevante, es vital que tanto pacientes como profesionales de la salud estén informados sobre la ataxia y su gestión adecuada.
¿Qué es la ataxia?

La ataxia es un término médico que se refiere a la falta de coordinación muscular y el equilibrio, que resulta de problemas en el sistema nervioso central.
Esta condición afecta la capacidad del cuerpo para realizar movimientos precisos y controlados, lo que puede llevar a dificultades en actividades diarias como caminar, escribir, hablar e incluso tragar.
Aunque el término se usa comúnmente para describir estos síntomas, en realidad, engloba un grupo diverso de trastornos que pueden variar en su causa, presentación y gravedad.
Definición y función del sistema nervioso
Para entender qué es la ataxia, es esencial conocer el papel del sistema nervioso en la coordinación motora.
Este sistema incluye el cerebro, la médula espinal y los nervios que se extienden por todo el cuerpo.
En particular, el cerebelo es una parte crucial de este sistema, ya que se encarga de la regulación del equilibrio y la coordinación. Cuando el cerebelo o las vías nerviosas que lo conectan con otras partes del sistema nervioso están dañadas, pueden surgir síntomas de ataxia.
Y es que los movimientos precisos requieren la colaboración de diversas áreas del cerebro, así como de los músculos.
Si hay interrupciones en las señales que se envían entre estas partes, la persona puede experimentar una falta de control en sus movimientos, lo que se traduce en movimientos imprecisos o descoordinados.
Tipos de ataxia
La ataxia puede clasificarse en dos categorías principales: hereditaria y adquirida.
Ataxia hereditaria
Este tipo de ataxia se transmite de padres a hijos a través de los genes. Existen diferentes formas de ataxia hereditaria, siendo las más comunes:
- Ataxia espinocerebelosa (SCA): un grupo de trastornos genéticos que afectan la coordinación y el equilibrio, con varios subtipos que presentan características y progresiones diferentes.
- Ataxia de Friedreich: una enfermedad hereditaria que afecta el sistema nervioso y el corazón, provocando una progresión gradual de los síntomas y un deterioro significativo en la calidad de vida.
Ataxia adquirida
Este tipo de ataxia resulta de factores externos y puede ser causado por diversas condiciones, como:
- Traumatismos: lesiones en la cabeza o la médula espinal.
- Infecciones: enfermedades como la esclerosis múltiple o la enfermedad de Lyme.
- Enfermedades metabólicas: trastornos que afectan al metabolismo del cuerpo.
- Exposición a toxinas: por ejemplo, el consumo de alcohol o ciertos medicamentos que pueden afectar la función del cerebelo.
Importancia del diagnóstico y tratamiento
Conocer qué es la ataxia y sus diferentes tipos es crucial para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
La identificación temprana de los síntomas y la comprensión de la causa subyacente pueden ayudar a los médicos a diseñar un plan de tratamiento personalizado.
A pesar de que actualmente no existe una cura para muchas formas de ataxia, el tratamiento adecuado puede ayudar a mejorar la calidad de vida y facilitar la gestión de los síntomas.
En definitiva, la ataxia es una condición neurológica compleja que puede impactar severamente la vida diaria de quienes la padecen.
Y, reconocer los diferentes tipos y causas es fundamental para abordar este trastorno de manera efectiva y mejorar la atención médica.
¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas de la ataxia pueden variar significativamente en función de la causa subyacente, el tipo específico de ataxia y la gravedad de la condición.
A continuación, se describen los síntomas más comunes, así como su impacto en la vida diaria de quienes los experimentan.
Síntomas más comunes de la ataxia
Problemas de coordinación motora
Uno de los síntomas más evidentes de la ataxia es la dificultad para coordinar movimientos.
Esto puede manifestarse en la falta de control al realizar tareas simples como escribir, abotonar una camisa o incluso sostener objetos. Las personas pueden tener movimientos torpes o imprecisos, lo que dificulta la ejecución de actividades diarias.
Dificultades para caminar
La ataxia puede afectar la marcha, provocando inestabilidad al caminar. Las personas con ataxia pueden presentar un andar inestable, que se asemeja a un tambaleo. Esto aumenta el riesgo de caídas, lo que puede llevar a lesiones adicionales.
Problemas de equilibrio
La pérdida de equilibrio es otro síntoma común. Esto puede incluir dificultades para mantenerse de pie o al realizar movimientos que requieren estabilidad.
Los pacientes pueden sentir que están a punto de caer incluso cuando están de pie o sentados.
Dificultades en el habla (Disartria)
La ataxia también puede afectar los músculos involucrados en el habla, resultando en una condición conocida como disartria.
Las personas pueden experimentar habla entrecortada o arrastrada, lo que puede dificultar la comunicación. También pueden tener problemas para articular palabras claramente.
Movimientos oculares anormales (Nistagmo)
Los problemas en el control de los movimientos oculares son usuales en la ataxia.
Nistagmo, que se refiere a movimientos involuntarios y rápidos de los ojos, puede dificultar la fijación de la vista en un objeto, afectando la percepción visual y la coordinación.
Dificultades para tragar (Disfagia)
Algunas personas con ataxia pueden tener problemas para tragar, conocidos como disfagia.
Esto puede aumentar el riesgo de aspiración, que puede provocar infecciones respiratorias. También puede llevar a una alimentación deficiente y a problemas de nutrición.
Temblor intencional
Algunas formas de ataxia pueden estar acompañadas por un temblor intencional, que se produce al intentar realizar un movimiento voluntario. Este tipo de temblor puede dificultar aún más la ejecución de tareas que requieren precisión.
¿Cómo varían los síntomas?
Los síntomas de la ataxia pueden variar según el tipo y la gravedad de la condición.
Por ejemplo, en la ataxia de Friedreich, los síntomas suelen aparecer en la infancia o la adolescencia y pueden progresar con el tiempo, afectando no solo la coordinación, sino también la función cardíaca y la sensibilidad.
En la ataxia espinocerebelosa, los síntomas pueden variar ampliamente dependiendo del subtipo, con algunos pacientes experimentando una progresión lenta y otros presentando una forma más agresiva de la enfermedad.
Impacto en la vida diaria
Los síntomas de la ataxia no solo afectan las capacidades físicas, sino que también pueden tener un impacto emocional y psicológico significativo. Las dificultades para realizar tareas cotidianas pueden llevar a:
- Frustración: los pacientes pueden sentirse frustrados por su incapacidad para realizar actividades que antes podían llevar a cabo sin problemas.
- Aislamiento social: la pérdida de habilidades motoras puede hacer que las personas se sientan incómodas en situaciones sociales, llevando al aislamiento y a la depresión.
- Dependencia: a medida que los síntomas avanzan, muchos pacientes pueden volverse dependientes de cuidadores para actividades básicas, lo que puede afectar su autoestima y su sentido de independencia.
Tratamientos para la ataxia

Si bien actualmente no existe una cura para muchas formas de ataxia, hay una variedad de tratamientos disponibles que pueden ayudar a manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
La elección del tratamiento depende del tipo de ataxia, su causa subyacente y la gravedad de los síntomas.
A continuación, se describen las principales opciones de tratamiento, que incluyen tratamientos farmacológicos, terapias físicas y ocupacionales, terapia del habla, y terapias experimentales.
Tratamientos farmacológicos
Aunque no hay medicamentos específicos que curen la ataxia, algunos fármacos pueden ayudar a aliviar ciertos síntomas.
Entre los tratamientos farmacológicos más comunes se encuentran medicamentos para temblores y la espasticidad, antidepresivos y ansiolíticos, etc.
Además, si la ataxia es causada por una condición tratable, como una deficiencia vitamínica, el tratamiento puede incluir suplementos nutricionales. Por ejemplo, la suplementación con vitamina B12 puede ser efectiva si la ataxia está relacionada con niveles bajos de esta vitamina.
Terapias físicas y ocupacionales
Las terapias físicas y ocupacionales son fundamentales para ayudar a los pacientes a mejorar su movilidad y autonomía.
- Fisioterapia neurológica: se centra en mejorar la fuerza muscular, la coordinación y el equilibrio. Los fisioterapeutas diseñan programas de ejercicios personalizados que incluyen actividades para mejorar la marcha y la estabilidad, así como técnicas para prevenir caídas.
- Terapia ocupacional: ayuda a los pacientes a adaptar sus actividades diarias y a aprender nuevas habilidades que les permitan realizar tareas cotidianas de manera más efectiva.
Esto puede incluir el uso de herramientas o técnicas que faciliten la escritura, la alimentación y otras actividades.
Terapia del habla y lenguaje
La terapia del habla es esencial para aquellos pacientes que experimentan dificultades en la comunicación y la deglución:
- Terapia del habla: los profesionales trabajan con los pacientes para mejorar la claridad del habla y ayudarles a articular palabras de manera efectiva.
- Terapia de deglución: para los pacientes con dificultades para tragar (disfagia), la terapia puede incluir ejercicios para fortalecer los músculos implicados en la deglución y estrategias para evitar la aspiración de alimentos o líquidos.
Tratamientos experimentales y futuros
La investigación sobre la ataxia está en curso, y hay varias áreas prometedoras que podrían ofrecer nuevas esperanzas a los pacientes:
- Terapias génicas: la investigación en terapias génicas busca abordar la causa genética de ciertas formas de ataxia, lo que podría potencialmente alterar el curso de la enfermedad en el futuro.
- Ensayos clínicos: existen ensayos clínicos en curso que están probando nuevos medicamentos y enfoques terapéuticos para la ataxia. Participar en estos estudios puede ofrecer a los pacientes acceso a tratamientos innovadores.
- Manejo multidisciplinario: la atención multidisciplinaria, que incluye neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y del habla, así como apoyo emocional y psicológico, es fundamental para abordar las diversas necesidades de los pacientes con ataxia.
En definitiva, la ataxia es una condición neurológica compleja que afecta la coordinación y el equilibrio.
Aunque no hay cura, los tratamientos disponibles pueden mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes. Además, un diagnóstico preciso y un enfoque multidisciplinario son esenciales para gestionar los síntomas y fomentar la autonomía.