Vacaciones con personas con DCA (Daño Cerebral Adquirido)

Las vacaciones son una oportunidad para desconectar de la rutina, compartir tiempo en familia y disfrutar de nuevas experiencias. Sin embargo, cuando hablamos de personas...

Gemma González

  • Diplomada en Terapia ocupacional por CSEU La Salle.
  • Máster en Neurocontrol motor por la URJC.
  • Máster en Neuropsicología en educación por la UNIR.
  • Especializada en concepto Bobath, terapia acuática, estimulación basal, integración sensorial y Forced Use.

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Las vacaciones son una oportunidad para desconectar de la rutina, compartir tiempo en familia y disfrutar de nuevas experiencias. Sin embargo, cuando hablamos de personas con DCA (Daño Cerebral Adquirido), planificar un viaje requiere prestar atención a aspectos específicos que garanticen su seguridad, bienestar y participación

Con una buena organización y teniendo en cuenta las necesidades individuales de cada persona, es posible disfrutar de unas vacaciones enriquecedoras y adaptadas.

Tras un daño cerebral adquirido, pueden aparecer secuelas físicas, cognitivas, emocionales o conductuales que influyen en la forma de viajar y de desenvolverse en entornos diferentes al habitual. 

Factores como la fatiga, las dificultades de movilidad, la necesidad de mantener ciertas rutinas o la sobrecarga de estímulos son cuestiones que conviene valorar antes de elegir un destino o diseñar un itinerario.

Lejos de ser un obstáculo, unas vacaciones bien planificadas pueden convertirse en una experiencia muy positiva. Además de favorecer el descanso, ofrecen oportunidades para reforzar la autonomía, estimular la participación en actividades significativas y fortalecer los vínculos con familiares y amigos. La clave está en adaptar el viaje a las capacidades y preferencias de la persona, y no al revés.

En este artículo te explicamos qué aspectos conviene tener en cuenta antes de viajar con una persona con DCA, cómo preparar el desplazamiento, qué tipo de actividades suelen ser las más adecuadas y qué recomendaciones pueden ayudar a que las vacaciones sean seguras, agradables y beneficiosas para todos.

Cómo preparar unas vacaciones con personas con DCA

personas caminando por la playa

Una buena planificación es la mejor aliada para disfrutar de un viaje sin contratiempos. Aunque cada caso es diferente, preparar con antelación las vacaciones permite anticiparse a posibles dificultades y adaptar el destino, el transporte y las actividades a las necesidades de la persona. 

De este modo, las personas con DCA pueden disfrutar de una experiencia más cómoda, segura y satisfactoria.

Valorar el estado funcional antes del viaje

Antes de organizar cualquier desplazamiento, conviene hacer una valoración realista de la situación actual de la persona. No se trata solo de conocer su estado de salud, sino también de identificar qué apoyos puede necesitar durante el viaje.

Algunos aspectos que es recomendable tener en cuenta son:

  • Movilidad: ¿Puede caminar largas distancias? ¿Necesita bastón, andador o silla de ruedas?
  • Fatiga: ¿Cuánto tiempo puede mantenerse activa antes de necesitar descansar?
  • Capacidad cognitiva: ¿Presenta dificultades de orientación, memoria o atención que puedan complicar los desplazamientos?
  • Comunicación: ¿Existen alteraciones del lenguaje o de la comprensión que deban tenerse en cuenta?
  • Autonomía en las actividades diarias: ¿Requiere ayuda para el aseo, la alimentación o la medicación?

Responder a estas preguntas facilitará la elección de un destino y un tipo de viaje acordes con sus capacidades, evitando situaciones que puedan generar estrés o frustración.

Consultar con el equipo de rehabilitación

Si existen dudas sobre la conveniencia del viaje o sobre las adaptaciones necesarias, es recomendable consultar previamente con los profesionales que acompañan a la persona en su proceso de rehabilitación.

El equipo de fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia o neuropsicología puede ofrecer recomendaciones específicas sobre aspectos como el nivel de actividad aconsejable, las precauciones durante los desplazamientos, la gestión de la fatiga o las ayudas técnicas más adecuadas para el viaje.

Este asesoramiento resulta especialmente útil cuando se trata de viajes largos, desplazamientos al extranjero o personas que han sufrido el daño cerebral de forma reciente.

Elegir un destino adaptado

No todos los destinos ofrecen las mismas condiciones de accesibilidad o comodidad. A la hora de decidir dónde viajar, es preferible priorizar aquellos lugares que permitan disfrutar de las vacaciones sin exigencias físicas o cognitivas excesivas.

Algunas características que conviene valorar son:

  • Trayectos de duración razonable.
  • Alojamientos accesibles y sin barreras arquitectónicas.
  • Disponibilidad de centros sanitarios cercanos.
  • Espacios tranquilos, especialmente si la persona presenta sensibilidad al ruido o a las aglomeraciones.
  • Posibilidad de realizar actividades adaptadas y con un ritmo flexible.

En definitiva, el mejor destino no es necesariamente el más lejano o el más completo, sino aquel que permite a la persona disfrutar del viaje con comodidad, seguridad y el menor número posible de limitaciones.

¿Qué aspectos no deben faltar en la planificación?

persona con DCA en silla de ruedas

Una vez elegido el destino, llega el momento de organizar todos los detalles del viaje. Una planificación cuidadosa ayuda a prevenir imprevistos y aporta tranquilidad tanto a las personas con DCA como a sus familiares o cuidadores. 

Revisar con antelación aspectos relacionados con la medicación, el transporte o el alojamiento puede marcar la diferencia entre unas vacaciones estresantes y una experiencia agradable.

Preparar la medicación y la documentación

Uno de los primeros pasos es comprobar que se dispone de toda la medicación necesaria para la duración del viaje, e incluso llevar una cantidad adicional por si surgiera algún imprevisto. También es aconsejable transportarla en su envase original y mantenerla siempre a mano, especialmente si se viaja en avión o en trayectos largos.

Además de la medicación, conviene llevar:

  • La tarjeta sanitaria o la documentación correspondiente al seguro médico.
  • Informes clínicos actualizados, especialmente si la persona presenta necesidades específicas.
  • Una lista con la medicación habitual, dosis y horarios.
  • Teléfonos de contacto de familiares y profesionales sanitarios, en caso de emergencia.

Disponer de esta información facilitará la atención médica si fuera necesaria durante las vacaciones.

Elegir el transporte más cómodo

El medio de transporte debe adaptarse a las capacidades y necesidades de la persona. En algunos casos, un trayecto corto en coche puede resultar más cómodo que un viaje largo en avión; en otros, el tren puede ofrecer mayor confort y accesibilidad. Sea cual sea la opción elegida, es recomendable:

  • Planificar paradas frecuentes en viajes por carretera para estirar las piernas y descansar.
  • Evitar desplazamientos excesivamente largos en una sola jornada.
  • Solicitar con antelación los servicios de asistencia si se viaja en tren, avión o barco.
  • Llevar agua, algún tentempié y los productos de apoyo que puedan ser necesarios durante el trayecto.

Reducir el cansancio desde el inicio del viaje favorecerá que la persona llegue al destino en mejores condiciones.

Escoger un alojamiento accesible

El alojamiento es otro elemento clave para garantizar el confort durante las vacaciones. Más allá de comprobar si dispone de habitaciones adaptadas, conviene valorar otros aspectos que faciliten el día a día.

Por ejemplo, es recomendable que el alojamiento cuente con ascensor si hay varias plantas, baños accesibles, ausencia de escalones o barreras arquitectónicas, espacios amplios para desplazarse con ayudas técnicas y una ubicación cercana a supermercados, farmacias o centros sanitarios.

También puede ser útil optar por un entorno tranquilo, especialmente si la persona presenta fatiga, alteraciones del sueño o hipersensibilidad al ruido. Un espacio cómodo y accesible facilitará el descanso y contribuirá a que las vacaciones resulten más satisfactorias para todos.

Adaptar las actividades durante las vacaciones

mujer leyendo

Las vacaciones no tienen por qué estar llenas de planes para ser memorables. De hecho, en el caso de las personas con DCA, la clave suele estar en encontrar un equilibrio entre el ocio, el descanso y las capacidades de cada persona. Adaptar las actividades permite disfrutar del entorno sin generar una sobrecarga física o cognitiva que pueda afectar al bienestar.

Respetar los tiempos de descanso

La fatiga es una de las secuelas más frecuentes tras un daño cerebral adquirido. No siempre está relacionada con el esfuerzo físico: actividades como mantener una conversación durante mucho tiempo, recorrer un lugar muy concurrido o permanecer expuesto a un exceso de estímulos también pueden provocar un importante cansancio.

Por ello, es recomendable planificar jornadas con un ritmo pausado, alternando momentos de actividad con descansos. En lugar de intentar visitar varios lugares en un mismo día, suele ser más beneficioso centrarse en una o dos actividades y dejar tiempo para relajarse.

Respetar los horarios habituales de sueño y evitar cambios bruscos en la rutina también contribuirá a reducir la fatiga y mejorar el bienestar durante el viaje.

Elegir actividades significativas y accesibles

No existe un tipo de vacaciones ideal para todas las personas con DCA. Lo más importante es que las actividades respondan a sus intereses, capacidades y preferencias, favoreciendo una participación activa y satisfactoria.

Algunas opciones pueden ser:

  • Paseos por la naturaleza o por zonas con poco desnivel.
  • Disfrutar de playas accesibles o piscinas adaptadas.
  • Visitar museos o espacios culturales con recorridos cómodos y sin aglomeraciones.
  • Realizar excursiones de corta duración.
  • Compartir comidas al aire libre o actividades familiares tranquilas.
  • Participar en propuestas culturales o de ocio adaptadas al ritmo de la persona.

Más que la cantidad de actividades, lo relevante es que la persona pueda disfrutarlas sin sentirse presionada o sobrecargada.

Mantener algunas rutinas aporta seguridad

Aunque las vacaciones impliquen un cambio de escenario, mantener ciertos hábitos ayuda a que la adaptación sea más sencilla. Seguir los horarios habituales de la medicación, respetar las horas de sueño y procurar que las comidas sean similares a las del día a día puede aportar estabilidad, especialmente en personas con alteraciones cognitivas.

También es aconsejable evitar cambios de planes constantes o jornadas demasiado imprevisibles. Anticipar las actividades del día y explicarlas con calma puede reducir la ansiedad y facilitar la orientación, especialmente si existen dificultades de memoria o comprensión.

En definitiva, unas vacaciones adaptadas no significan renunciar al ocio, sino organizarlo de forma que las personas con DCA puedan disfrutar de cada experiencia con tranquilidad, seguridad y el mayor grado de autonomía posible. 

En Neuraces entendemos que la rehabilitación también pasa por favorecer la participación en actividades cotidianas y de ocio, ofreciendo un abordaje integral que ayuda a las personas con DCA y a sus familias a afrontar con confianza situaciones como los viajes o las vacaciones, siempre adaptadas a sus necesidades y objetivos.